En
la naturaleza existen cientos de situaciones en las que se producen
sincronizaciones espontaneas. El ritmo de los destellos luminosos de las
luciérnagas, los chirridos de los grillos, los aplausos en un concierto o los latidos
del corazón son solamente algunos de ellos.
Los
físicos están trabajando para develar la forma en que la auto-organización
genera la aparición espontanea del orden a partir del caos.
El
astrónomo, físico y matemático neerlandés, Christian Huygens (1629-1695) fue
uno de los primeros en interesarse en el problema de la sincronización y
abordarlo con las herramientas de la ciencia. En una de las paredes de su
dormitorio, Huygens tenía dos relojes de péndulo. Mientras convalecía en su
cuarto, notó que los péndulos encargados de impulsar a cada uno de los relojes
estaban perfectamente sincronizados. Aunque remota pudiese ser que fuese solo
una casualidad. Así que los paraba y volvía a poner en marcha, los péndulos
iniciaban su balanceo de forma desacompasada, pero al cabo de algún tiempo
volvían a sincronizarse.
Huygens
llego a la conclusión que, de alguna extraña forma, ambos relojes estaban
conectados y el único vinculo que existía entre ambos era, obviamente la pared
en la que estaban colgados.
Este
descubrimiento fue la piedra fundamental sobre la que los científicos modernos
edificaron toda una rama de la matemática aplicada y la física llamada teoría
de los osciladores acoplados.
La
oscilación de uno de los péndulos provocaba una vibración que se transmite por
la pared e influye en el movimiento del otro, y viceversa.
Se
trata de una influencia muy sutil y que depende (entre otras cosas) de la
rigidez de la pared, pero basta para que en un tiempo relativamente corto, ambos
osciladores se sincronicen.
Fenómenos
similares se dan todo el tiempo en la naturaleza.
El
trabajo de investigadores y los modelos de simulación mediante súper
ordenadores han hecho que la rama de la ciencia encargada de comprender el caos
haya dado algunos pasos adelante.
Un
grupo de físicos, grabó las ovaciones de varios conciertos. Determinaron que al
comienzo la mayoría de los aplausos son entusiastas, con frecuencias de
palmadas altas y desincronizadas, pero pasados unos pocos segundos la
frecuencia de los aplausos se reduce y comienza
la sincronización. Estudiando un fenómeno tan (en apariencia) pueril, los
físicos han descubierto nuevos aspectos de la sincronización, como el citado
doblamiento del periodo (o división de la frecuencia) que no se conocía
anteriormente.
A
este campo se le denomina estudio de sistemas dinámicos.
El
modelo Kuramoto, un sistema dinámico es tratado como un oscilador de fase.
Otro
modelo llamado de “enganche preferencial” en redes, propuesto por el profesor
Barbasi, ha permitido explicar como crecen y evolucionan gran parte de las
redes que encontramos en nuestro entorno, ya sean las propias redes sociales,
como parte de las redes biológicas y tecnológicas.
Yo
por ejemplo quiero asociar este hecho, a cualquier actividad colectiva que
implique cierta complejidad organizativa. No estamos hablando aquí de
adoctrinamiento ni de rutinas. Estamos hablando de ejercicios que lleven
implícito una dinámica. Entonces vamos a advertir que aquellos colectivos que
tengan un alto grado de sincronicidad se genera un alto grado de
auto-organización que va a dar el sustento plástico para hacer cualquier tipo
de variante que implique una modificación en esa dinámica.
Esto
no es ni más ni menos que la capacidad que existe en un grupo o especie de
actuar en forma casi unísona u ordenada
en función de esa sincronización existente. Y podemos ver ello en los bancos de
peces, en las aves migratorias, en los enjambres de abejas y también en grupos
de mamíferos al cual nuestra capacidad auto-organizativa a dado muestras de adaptabilidad a cualquier
medio y situación.
Otro
fenómeno que es reconocible identificar como de (red compleja) obedece a las
distintas culturas o rasgos identitarios de los distintos colectivos y cómo en
los espacios que separarían a dichas culturas, lo que se da más bien es una
región intermedia en donde unos y otros son influenciados por los rasgos de su
cultura contigua. Estableciéndose una red compleja de transferencia hacia un
lado y hacia el otro. Permitiendo en lugar de un corte abrupto, un pasaje
gradual mucho mas complejo y rico.
El
gran transformador de estos tiempos ha sido esta red conectiva en las
comunicaciones y cuyos nodos o puntos gravitatorios no escapan a los centros
hegemónicos de poder en tensión y disputa en el globo terrestre.
Esta
gran red neuronal de las comunicaciones nos desafía y nos provoca a un cambio
en nuestros comportamientos y en nuestras conductas.