martes, 4 de diciembre de 2012

Sin titulo


De la reunión del domingo próximo pasado, y de las distintas intervenciones. Me quedo con la primera parte en donde se trató de ver un análisis general de la fiesta y también cosas a mejorar (no es que descarte la segunda parte en donde se expuso la inquietud de, qué hacer frente a los episodios cada vez mas frecuentes de hechos de violencia que estamos viviendo, y que nos llevan a tener que preguntarnos juntos, ¿qué está pasando?...¿como actuar?). Preguntas que vamos a ir teniendo que abordar en ámbitos colectivos también.

  

*coordinación entre los distintos grupos y mayor conocimiento de las propuestas.

 

Esto muestra una delegación o confianza plena en las resoluciones o propuestas de las distintas comisiones.

Yo rescato que hay una forma de auto-organización muy buena y aceitada. En donde cada uno ocupa el rol o el espacio desde donde participar, colaborar o trabajar.

O sea, las cosas no solo salen, sino que salen con un buen nivel de creatividad y organización.

Porque  veo que mas que organización, lo que existe es una “sincronización”. En donde, como dijera  Juan la fiesta es como una persona. Que va tomando conciencia de las distintas partes de su cuerpo.

Y comienzan a moverse, hacia un propósito y finalidad común. Donde hay espacio a vivirlo de distintas formas incluso desde la “ausencia”. Porque “la fiesta” en el fondo es un nombre para un rito colectivo. Que va tomando matices diferentes año a año, en función de las personas y del espíritu colectivo.

Es verdad que viene gente de muchos lados diferente a participar y vivenciar lo que ocurre aquí. Para muchos podría ser un breve ensayo de utopía organizativa.

Aquellos que no tienen cerca, en su entorno o barrio próximo, algo que convoque y genere lo que acá es ya una larga experiencia y realidad.

Pero no menos cierto es también preguntarse si existe la posibilidad de crear también ámbitos colectivos de reflexión sobre las distintas inquietudes, problemáticas o desafíos que nos está imponiendo estos tiempos.

Donde la dinámica y la velocidad no nos dan el ámbito necesario para una reflexión colectiva, de como puedo yo enriquecerme con las miradas o puntos de vista diferentes al que uno pueda tener, sin caer en posturas dogmáticas, de blanco o negro. Sin cerrarse a creerse en la verdad de nuestro pensamiento, pero sabiendo que es necesario que podamos elaborarlo y sea también tenido en cuenta por los otros.

Porque muchas veces se confunde verdad con elocuencia o razón con dureza en la expresión.

También me gustaría que nuestro vecino y compañero Jesús pudiera relatar su experiencia personal, que vivió el día de la fiesta, porque son esas cosas como descolgadas, o esas experiencias que nos dejan una pregunta sonando dentro, y que nos es difícil descartar porque algo ya transformó en nuestro interior.

 

 

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