miércoles, 26 de diciembre de 2012

La física de la sincronización


En la naturaleza existen cientos de situaciones en las que se producen sincronizaciones espontaneas. El ritmo de los destellos luminosos de las luciérnagas, los chirridos de los grillos, los aplausos en un concierto o los latidos del corazón son solamente algunos de ellos.

Los físicos están trabajando para develar la forma en que la auto-organización genera la aparición espontanea del orden a partir del caos.

El astrónomo, físico y matemático neerlandés, Christian Huygens (1629-1695) fue uno de los primeros en interesarse en el problema de la sincronización y abordarlo con las herramientas de la ciencia. En una de las paredes de su dormitorio, Huygens tenía dos relojes de péndulo. Mientras convalecía en su cuarto, notó que los péndulos encargados de impulsar a cada uno de los relojes estaban perfectamente sincronizados. Aunque remota pudiese ser que fuese solo una casualidad. Así que los paraba y volvía a poner en marcha, los péndulos iniciaban su balanceo de forma desacompasada, pero al cabo de algún tiempo volvían a sincronizarse.

Huygens llego a la conclusión que, de alguna extraña forma, ambos relojes estaban conectados y el único vinculo que existía entre ambos era, obviamente la pared en la que estaban colgados.

Este descubrimiento fue la piedra fundamental sobre la que los científicos modernos edificaron toda una rama de la matemática aplicada y la física llamada teoría de los osciladores acoplados.

La oscilación de uno de los péndulos provocaba una vibración que se transmite por la pared e influye en el movimiento del otro, y viceversa.

Se trata de una influencia muy sutil y que depende (entre otras cosas) de la rigidez de la pared, pero basta para que en un tiempo relativamente corto, ambos osciladores se sincronicen.

Fenómenos similares se dan todo el tiempo en la naturaleza.

El trabajo de investigadores y los modelos de simulación mediante súper ordenadores han hecho que la rama de la ciencia encargada de comprender el caos haya dado algunos pasos adelante.

Un grupo de físicos, grabó las ovaciones de varios conciertos. Determinaron que al comienzo la mayoría de los aplausos son entusiastas, con frecuencias de palmadas altas y desincronizadas, pero pasados unos pocos segundos la frecuencia  de los aplausos se reduce y comienza la sincronización. Estudiando un fenómeno tan (en apariencia) pueril, los físicos han descubierto nuevos aspectos de la sincronización, como el citado doblamiento del periodo (o división de la frecuencia) que no se conocía anteriormente.

A este campo se le denomina estudio de sistemas dinámicos.

El modelo Kuramoto, un sistema dinámico es tratado como un oscilador de fase.

Otro modelo llamado de “enganche preferencial” en redes, propuesto por el profesor Barbasi, ha permitido explicar como crecen y evolucionan gran parte de las redes que encontramos en nuestro entorno, ya sean las propias redes sociales, como parte de las redes biológicas y tecnológicas.

Yo por ejemplo quiero asociar este hecho, a cualquier actividad colectiva que implique cierta complejidad organizativa. No estamos hablando aquí de adoctrinamiento ni de rutinas. Estamos hablando de ejercicios que lleven implícito una dinámica. Entonces vamos a advertir que aquellos colectivos que tengan un alto grado de sincronicidad se genera un alto grado de auto-organización que va a dar el sustento plástico para hacer cualquier tipo de variante que implique una modificación en esa dinámica.

Esto no es ni más ni menos que la capacidad que existe en un grupo o especie de actuar en forma casi unísona  u ordenada en función de esa sincronización existente. Y podemos ver ello en los bancos de peces, en las aves migratorias, en los enjambres de abejas y también en grupos de mamíferos al cual nuestra capacidad auto-organizativa  a dado muestras de adaptabilidad a cualquier medio y situación.

Otro fenómeno que es reconocible identificar como de (red compleja) obedece a las distintas culturas o rasgos identitarios de los distintos colectivos y cómo en los espacios que separarían a dichas culturas, lo que se da más bien es una región intermedia en donde unos y otros son influenciados por los rasgos de su cultura contigua. Estableciéndose una red compleja de transferencia hacia un lado y hacia el otro. Permitiendo en lugar de un corte abrupto, un pasaje gradual mucho mas complejo y rico.

El gran transformador de estos tiempos ha sido esta red conectiva en las comunicaciones y cuyos nodos o puntos gravitatorios no escapan a los centros hegemónicos de poder en tensión y disputa en el globo terrestre.

Esta gran red neuronal de las comunicaciones nos desafía y nos provoca a un cambio en nuestros comportamientos y en nuestras conductas.

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