viernes, 21 de diciembre de 2012


LOS RIESGOS DE SER DIFERENTE

 

RISAS QUE DUELEN COMO PUÑALADAS,

MURMULLOS QUE ENSORDECEN,

MIRADAS ESQUIVAS QUE EVADEN MIS OJOS DE PERSONA.

MAITE AMAYA

 

La violencia es un dato de la realidad, EXISTE

Tenemos que tomar posición y comenzar a tener definiciones.

El tema de la violencia asusta.

Tenemos metido en la cabeza que la violencia es mala, de que la violencia  solo engendra violencia, de que es necesaria la paz, de que los hombres son buenos, etc, etc.

Y en realidad, los hombres  no son buenos, diría que los hombres tampoco son malos, sino que, en definitiva los hombres son producto de los sistemas, en los momentos históricos, políticos y sociales que les toca vivir.

La violencia es un dato de la realidad existente y curiosamente aquellos que más violencia desencadenan, son los que nos dicen que  no tenemos  que ser violentos, que hay que ser tolerantes, que hay que ofrecer la otra mejilla, que con violencia no se soluciona nada.

Pero curiosamente ellos con la violencia solucionan todo; la oligarquía, los grandes grupos económicos, los monopolios, no van a dar nada voluntariamente, no van a dar ninguna concesión voluntaria.

¡La vamos a tener que ganar, sacar, conquistar!

Mucha gente hace ya una década apostó a lo menos malo, a una salida pacífica, porque la respuesta que siempre nos daban era y si no que nos queda, ¿la violencia?

No se si lo que nos queda como alternativa es la violencia, de lo que si estoy seguro es que la violencia, la tenemos encima, se ejerce contra nosotros todos los días y que nos esta matando todos los días.

Tenemos un fenómeno real, algo que existe, que sucede que es la violencia en las calles, en los sectores marginales, empobrecidos, la cantidad de muertes, de robos , de violaciones, de abusos, es una realidad cotidiana para la gente que vive en esos espacios y alrededores.

Lo mas grave de esta situación es la incapacidad de los sectores que están en las esferas de analizar el fenómeno y de comprender lo que esta sucediendo.

“Los que minimizan la situación de la violencia social, no caminan por los barrios”.

Podemos coincidir  en las causas: producto del empobrecimiento, concentración de la riqueza, y el capital en unos pocos, etc.

Pero no podemos decir a la gente que la solución de esto va a venir con la revolución.

La solución propuesta por los sectores reaccionarios, del poderoso, del oligarca, y del capital; son más seguridad, leyes más duras, baja de imputabilidad, más comisarías, mas cárceles, mas alarmas, etc, etc.

De los otros sectores en general, silencio e incapacidad de propuesta.

Estoy seguro que tenemos que luchar por la revolución, pero también la tenemos que construir.

Y  tenemos que construir nuestro discurso, nuestras  explicaciones y propuestas sobre la identificación de los problemas y las reivindicaciones concretas de la gente.

Tenemos entonces, el delito cotidiano como una forma de violencia, que se percibe, se siente,

Como hacer para lograr que ese delito común, que esa violencia callejera, que esa violencia social, se transforme en violencia revolucionaria. ¡Este es el gran desafío que  tenemos!

Tenemos el otro delito, el otro crimen. EL MAS GRAVE QUE NO SE PERCIBE, NO ES INMEDIATO, hay una gran distancia; es el delito económico, la corrupción, las jubilaciones bajas, los salarios bajos, la salud y educación cayéndose a pedazos, la vivienda, las tierras, etc, etc.

Es la violencia que más nos destruye y nos desintegra como sociedad, pero  que no se percibe como delito, como violencia directa, inmediata. El gran desafío que tenemos es como  hacer para lograr que este delito común, que esa violencia  callejera, social, se transforme en violencia revolucionaria, partiendo de la base de que por las buenas no vamos a ganar nada, no vamos a conseguir concesiones de los poderosos (votando y eligiendo otros senadores y diputados).

La experiencia de América  Latina y del mundo lo muestra.

Tenemos que romper con el mito que la violencia es mala.

La violencia es mala depende al servicio de quién esté.

Seguro que el delito, la violencia callejera, es mala. Porque no identifica al enemigo, porque confunde al enemigo, porque interpreta que el enemigo es el vecino y no, que el enemigo es de clase, el enemigo es un sistema que hay que destruir y hay que tirarlo abajo.

El delito individual, el callejero es una respuesta violenta al sistema, mal canalizada.

Nuestro desafío es canalizarlo. Hay mucha gente que puede y debe ayudar a canalizar a esa violencia. Que son todos/as, los/as educadores sociales, psicólogos, asistentes sociales que están trabajando en los barrios. Tenemos que transformar a esa violencia individual en violencia organizada.

¿Es posible? o no, ¿transformarla? …

Qué hacer ante el no… ¿?

 

 

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