LOS
RIESGOS DE SER DIFERENTE
RISAS
QUE DUELEN COMO PUÑALADAS,
MURMULLOS
QUE ENSORDECEN,
MIRADAS
ESQUIVAS QUE EVADEN MIS OJOS DE PERSONA.
MAITE AMAYA
La
violencia es un dato de la realidad, EXISTE
Tenemos
que tomar posición y comenzar a tener definiciones.
El
tema de la violencia asusta.
Tenemos
metido en la cabeza que la violencia es mala, de que la violencia solo engendra violencia, de que es necesaria
la paz, de que los hombres son buenos, etc, etc.
Y
en realidad, los hombres no son buenos,
diría que los hombres tampoco son malos, sino que, en definitiva los hombres
son producto de los sistemas, en los momentos históricos, políticos y sociales
que les toca vivir.
La
violencia es un dato de la realidad existente y curiosamente aquellos que más
violencia desencadenan, son los que nos dicen que no tenemos
que ser violentos, que hay que ser tolerantes, que hay que ofrecer la
otra mejilla, que con violencia no se soluciona nada.
Pero
curiosamente ellos con la violencia solucionan todo; la oligarquía, los grandes
grupos económicos, los monopolios, no van a dar nada voluntariamente, no van a
dar ninguna concesión voluntaria.
¡La
vamos a tener que ganar, sacar, conquistar!
Mucha
gente hace ya una década apostó a lo menos malo, a una salida pacífica, porque la
respuesta que siempre nos daban era y si no que nos queda, ¿la violencia?
No
se si lo que nos queda como alternativa es la violencia, de lo que si estoy
seguro es que la violencia, la tenemos encima, se ejerce contra nosotros todos
los días y que nos esta matando todos los días.
Tenemos
un fenómeno real, algo que existe, que sucede que es la violencia en las
calles, en los sectores marginales, empobrecidos, la cantidad de muertes, de
robos , de violaciones, de abusos, es una realidad cotidiana para la gente que
vive en esos espacios y alrededores.
Lo
mas grave de esta situación es la incapacidad de los sectores que están en las
esferas de analizar el fenómeno y de comprender lo que esta sucediendo.
“Los
que minimizan la situación de la violencia social, no caminan por los barrios”.
Podemos
coincidir en las causas: producto del
empobrecimiento, concentración de la riqueza, y el capital en unos pocos, etc.
Pero
no podemos decir a la gente que la solución de esto va a venir con la
revolución.
La
solución propuesta por los sectores reaccionarios, del poderoso, del oligarca,
y del capital; son más seguridad, leyes más duras, baja de imputabilidad, más
comisarías, mas cárceles, mas alarmas, etc, etc.
De
los otros sectores en general, silencio e incapacidad de propuesta.
Estoy
seguro que tenemos que luchar por la revolución, pero también la tenemos que
construir.
Y
tenemos que construir nuestro discurso,
nuestras explicaciones y propuestas
sobre la identificación de los problemas y las reivindicaciones concretas de la
gente.
Tenemos
entonces, el delito cotidiano como una forma de violencia, que se percibe, se siente,
Como
hacer para lograr que ese delito común, que esa violencia callejera, que esa
violencia social, se transforme en violencia revolucionaria. ¡Este es el gran desafío
que tenemos!
Tenemos
el otro delito, el otro crimen. EL MAS GRAVE QUE NO SE PERCIBE, NO ES INMEDIATO,
hay una gran distancia; es el delito económico, la corrupción, las jubilaciones
bajas, los salarios bajos, la salud y educación cayéndose a pedazos, la
vivienda, las tierras, etc, etc.
Es
la violencia que más nos destruye y nos desintegra como sociedad, pero que no se percibe como delito, como violencia
directa, inmediata. El gran desafío que tenemos es como hacer para lograr que este delito común, que
esa violencia callejera, social, se
transforme en violencia revolucionaria, partiendo de la base de que por las
buenas no vamos a ganar nada, no vamos a conseguir concesiones de los poderosos
(votando y eligiendo otros senadores y diputados).
La
experiencia de América Latina y del
mundo lo muestra.
Tenemos
que romper con el mito que la violencia es mala.
La
violencia es mala depende al servicio de quién esté.
Seguro
que el delito, la violencia callejera, es mala. Porque no identifica al enemigo,
porque confunde al enemigo, porque interpreta que el enemigo es el vecino y no,
que el enemigo es de clase, el enemigo es un sistema que hay que destruir y hay
que tirarlo abajo.
El
delito individual, el callejero es una respuesta violenta al sistema, mal
canalizada.
Nuestro
desafío es canalizarlo. Hay mucha gente que puede y debe ayudar a canalizar a
esa violencia. Que son todos/as, los/as educadores sociales, psicólogos,
asistentes sociales que están trabajando en los barrios. Tenemos que transformar
a esa violencia individual en violencia organizada.
¿Es
posible? o no, ¿transformarla? …
Qué
hacer ante el no… ¿?
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