domingo, 21 de octubre de 2012

Resumen del banco fijo y la mesa colectiva parte3


Todo el movimiento renovador hizo su eclosión en forma más favorable en los Estados Unidos.

La nueva educación encontró en la república del norte las condiciones mas propicias de país nuevo con una idea de progreso y dinamismo.

En John Dewey está condensada, más que en ningún otro, la esencia pedagógica y filosófica del movimiento educacional del presente siglo.

La exaltación del valor educativo del trabajo manual, al que dignifica y eleva al mismo plano de valoración ética y pedagógica que el trabajo intelectual.

Todo el pragmatismo de Dewey asociado a una fuerte corriente vitalista expresada a través del deporte, la vida en el campo, “el escoutismo”, la responsabilidad personal, el rendimiento individual y la capacidad e iniciativa. No debemos olvidar la fuerte influencia del Taylorismo industrial, propio de los tiempos modernos. Y es a ese Taylorismo que se deben las críticas más agudas que se le han hecho a los ensayos de la nueva educación en Estados Unidos.

En las nuevas organizaciones políticas nacidas de la post-guerra, la nueva educación fue blanco de un fuego cruzado.

Para los revolucionarios, era una institución burguesa, con espíritu de casta y realizando una actividad social a base de artificios y pasatiempos; para los reaccionarios constituyó un vivero de producción anárquica, que era necesario sofocar para hacer posible la formación de una sociedad organizada, jerarquizada y estatizada.

En nuestro país en muchos casos el deseo o el apresuramiento por realizar lo que resultaba  atrayente a través de la prédica o

 

divulgación doctrinaria, llevó a algunos maestros a adoptar lo mas rápidamente posible las técnicas y las formas de actividad nuevas, a pesar del impulso, la falta de seriedad de tales ensayos fue un motivo de descrédito para las ideas de la nueva educación, que, no sin dificultades, ganaban terreno.

Puede decirse que tales ensayos estuvieron bastante generalizados y dieron positivos frutos.

Decayeron luego en los años de la pre-guerra y de la guerra.

Los hechos, brutales, mas elocuentes que los bellos sueños fueron avasallando los afanes y las esperanzas.

-El presente

Hemos llegado así al presente y es el momento de sintetizar el panorama de la escuela actual.

Ha habido, desde hace algunos años, un quietismo aplastante en lo que a este aspecto de la educación se refiere.

Hay indiferencia, y, en cierto modo, resistencia hacia tales ensayos.

Este descrédito lo trajo en buena parte, aunque parezca paradójico la misma ambición que llevó a triunfar el movimiento.

Las escuelas nuevas buscaron, y buscan la liberación del niño y su afirmación personal y autonómica.

Desecha la familia por el régimen de vida en las grandes ciudades, la escuela creyó poder, en parte, sustituirla en la educación de los hijos manteniendo propósitos y aspiraciones de la educación familiar.

Nacionalismos, imperialismos, militarismos sustituyeron a la esperada paz fraterna que necesita la escuela nueva para tener posibilidades de ser un elemento creador  y ha resultado así que el niño, en vez de ser mas libre, resultó cada vez mas oprimido.

En esta contradicción entre historia y escuela, triunfa en el presente, como es lógico, la primera.

Prueba de ello es, entre otras, la de la implantación de la instrucción pre-militar en las escuelas.

Lo mas común es que en lugar de haber tres o cuatro salones de mas, sobran las clases y faltan salones; en lugar de funcionar las escuelas con horarios que permitan “perder el tiempo”, sucede precisamente lo contrario y los procesos se apresuran; en lugar de buscarse la adquisición de los conocimientos en profundidad, la tradición escolar nuestra, los busca según un criterio cuantitativo.

Un maestro, por ejemplo, leerá una práctica escolar interesante y pretenderá realizarla. Se encontrará con que su escuela no tiene terreno o es un edificio destartalado, o funciona en dos turnos y no puede dejar nada “fuera del armario” hasta el día siguiente; o, por último, el director, el inspector, etc., creerán que con su ensayo se pierde el tiempo y no le proporcionaran los elementos necesarios; o sus compañeros, viejos y rutinarios ridiculizaran sus propósitos y el maestro sin poder realizar sus sueños, se encastillará en una concepción intelectual donde todos esos obstáculos desaparecen, y seguirá realizando su labor de todos los días de acuerdo a las viejas prácticas y a la vieja rutina. El resultado de estas situaciones, que no son tan teóricas como parecerían, ha sido la dislocación entre práctica y teoría que hemos mencionado anteriormente.

 

 

-La mesa colectiva

Los partidarios de la mesa quieren facilitar la comunicabilidad, la interactividad y la colaboración entre los alumnos. Los del banco fijo, buscan el aislamiento, el orden, la disciplina y permite una mayor concentración del esfuerzo individual.

En el fondo la discusión entre los partidarios del banco o de la mesa, se basan en un sistema de ideas de la cual esta es una concreción de un trasfondo aun más amplio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario