jueves, 4 de octubre de 2012

Aunando tiempos


A menudo, todo aquello que no transita por los canales de lo permitido socialmente, se expresa como marginalidad.

El mundo marginal obedece aun imaginario en donde van a parar aquellos que no estén en consonancia con los principios éticos y morales de una sociedad.

Pero ello en la realidad de lo cotidiano no es posible distinguirlo tan fácilmente.

Solo sabemos de algunas personas que por razones de la justicia, les sea aplicado el código de la ley. Una ley que utiliza con criterios a veces ejemplarizantes sobre unos y muy condescendientes sobre otros.

Y es tan ambiguo el camino y tan difícil de trazar esa línea,  borde o margen clasificatorio, que no deja de ser mas que la expresión del miedo, el control y el poder de un grupo sobre el resto de las personas.

El poder se abroquela, se respalda, se legitima y actúa en un supuesto beneficio público.

Como deberíamos leer hoy la rebeldía y las formas de respuesta o contrapeso al modelo que en forma global a imperado hasta el momento.

Creo que el trabajo independiente, aquellos que encuentran en los distintos oficios a pequeña escala un modo de subsistir, desarrollarse y le imprimen al trabajo sus tiempos, sus formas y hasta su arte creativo. Van incorporando una manera de estar en la realidad que lo hacen por momentos un marginal, un ser que entra en los códigos para interactuar, e incluso lograr vivir en él. Pero se desprende con facilidad del mismo en cuanto siente que su alma o espíritu o llamado interno le reclama su retiro. Esta persona combativa de lo “establecido”, pero ambigua, ya que extrae de él también los recursos para vivir. Le queda un mensaje partido, con vaivenes. Por momentos ocupa la vanguardia para un cambio, y en otras se retrae al ostracismo de su domicilio y sus afectos. Y mientras tanto piensa… medita, e incluso acompaña de los pocos focos de resistencia que pueda sentir que en algo ayude su militancia participativa al deseo y anhelo de un sueño o ilusión.

Trascender estas formas no es tarea sencilla. Requiere algo más que convicción y confianza. En todo colectivo los tiempos a los cuales abordamos, son muy diferentes y sincronizarlos requieren de trabajo, esfuerzo, comprensión, paciencia y mucho de constancia. Y por el otro, ir soltando hábitos y dejando que cada uno exprese en el momento que sienta “su momento” y a su manera o modo el mismo.

 

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