De
la reunión del domingo próximo pasado, y de las distintas intervenciones. Me
quedo con la primera parte en donde se trató de ver un análisis general de la
fiesta y también cosas a mejorar (no es que descarte la segunda parte en donde
se expuso la inquietud de, qué hacer frente a los episodios cada vez mas
frecuentes de hechos de violencia que estamos viviendo, y que nos llevan a
tener que preguntarnos juntos, ¿qué está pasando?...¿como actuar?). Preguntas
que vamos a ir teniendo que abordar en ámbitos colectivos también.
*coordinación
entre los distintos grupos y mayor conocimiento de las propuestas.
Esto
muestra una delegación o confianza plena en las resoluciones o propuestas de
las distintas comisiones.
Yo
rescato que hay una forma de auto-organización muy buena y aceitada. En donde
cada uno ocupa el rol o el espacio desde donde participar, colaborar o
trabajar.
O
sea, las cosas no solo salen, sino que salen con un buen nivel de creatividad y
organización.
Porque veo que mas que organización, lo que existe
es una “sincronización”. En donde, como dijera
Juan la fiesta es como una persona. Que va tomando conciencia de las
distintas partes de su cuerpo.
Y
comienzan a moverse, hacia un propósito y finalidad común. Donde hay espacio a
vivirlo de distintas formas incluso desde la “ausencia”. Porque “la fiesta” en
el fondo es un nombre para un rito colectivo. Que va tomando matices diferentes
año a año, en función de las personas y del espíritu colectivo.
Es
verdad que viene gente de muchos lados diferente a participar y vivenciar lo
que ocurre aquí. Para muchos podría ser un breve ensayo de utopía organizativa.
Aquellos
que no tienen cerca, en su entorno o barrio próximo, algo que convoque y genere
lo que acá es ya una larga experiencia y realidad.
Pero
no menos cierto es también preguntarse si existe la posibilidad de crear
también ámbitos colectivos de reflexión sobre las distintas inquietudes,
problemáticas o desafíos que nos está imponiendo estos tiempos.
Donde
la dinámica y la velocidad no nos dan el ámbito necesario para una reflexión
colectiva, de como puedo yo enriquecerme con las miradas o puntos de vista
diferentes al que uno pueda tener, sin caer en posturas dogmáticas, de blanco o
negro. Sin cerrarse a creerse en la verdad de nuestro pensamiento, pero
sabiendo que es necesario que podamos elaborarlo y sea también tenido en cuenta
por los otros.
Porque
muchas veces se confunde verdad con elocuencia o razón con dureza en la
expresión.
También
me gustaría que nuestro vecino y compañero Jesús pudiera relatar su experiencia
personal, que vivió el día de la fiesta, porque son esas cosas como
descolgadas, o esas experiencias que nos dejan una pregunta sonando dentro, y
que nos es difícil descartar porque algo ya transformó en nuestro interior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario