miércoles, 5 de diciembre de 2012

Arropando contigo


Vos estas escuchando radio comunitaria del rincón del pinar.

Un espacio que tiene que ser de todos, en la medida que vallamos entendiendo que todo lo que hay aquí, es de todos. Hay que ir apropiándose de las cosas. De las palabras, de la acción, del tiempo y del espacio.

Ni la tierra, ni el aire, ni el agua, ni la vida son de alguien.

Hay que trascender los alambrados, las fronteras, los cercos que han hecho de este lugar una forma de dominación, de separación, de enajenación.

Los cercos de lo “prohibido” y lo “permitido”. Los cercos de lo imaginado y de lo establecido. Los cercos de lo porvenir y de lo ya instaurado.

Los cercos de lo aprendido, de lo que nos dejaron como posible.

El ego-ismo es otra forma de marcar los cercos de los sujetos. Puesto el hombre como calidad de supremo. Todo gira en torno a imagen y semejanza del ego. Ya no hay límites a las posibilidades humanas.

La ciencia como instrumento y herramienta se erige como única forma posible de abordar el conocimiento y la verdad.

Pero estamos asistiendo al desmoronamiento de estas religiones efímeras y fugaces de consumo, de regocijo egoísta de las personas y los objetos. Y la transición hacia un reconocimiento de nuestras verdades como sujetos creadores de la realidad. Y no meros pasivos o huéspedes en tránsito por la misma.

Pero la “apropiación”, las formas ordenadas de manifestarse y reaccionar. El respeto por los espacios en tensión y conflicto, los modos, las instituciones, no dejan de ser filtros al servicio del control, y contención a cualquier cambio que ponga en duda al sistema establecido de desigualdad imperante. Porque ya empieza a verse como sospechoso cruzar ciertas franjas salariales. ¡Ojo la inflación! ¡Cuidado con la inestabilidad! Los mismos discursos de otros tiempos parece que han permeado en estos tiempos.

Ya no se habla de clases sociales, ni de capital, ni de trabajo. Eso es de otro tiempo. Hablar de ello es de reaccionarios. Y pensarlo es de ilusos. De gente que no comprende que eso, ya fue superado.

Bueno… perdón por este arranque, pero la filosofía no solo es para decir frases agradables, a veces hay que patear alguna silla o sillón. Porque “la comodidad” es mala consejera.

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