jueves, 4 de octubre de 2012

Melodía del tiempo


Hoy el análisis o investigación que tratamos de hacer sobre distintos conceptos va a estar complementado de algunas imágenes metafóricas y poéticas.

 

-En el momento en que trataba de empezar a investigar sobre el tiempo y pensar en él, comienza una explosión de hormigueros, un big bang de hormigas voladoras saliendo con el batir de sus alas buscando altura y en un vuelo nupcial intentar llegar a la energía complementaria o también llamada femenina, para fecundar y dar continuidad a los ciclos de la vida. Pareciera como si toda la naturaleza sincronizara para hacer posible este espectáculo. Y por que razón o lógica nosotros no íbamos a estar al igual que ella (la naturaleza) atravesados por su tiempo, su reloj madre o reloj terráqueo. Nuestra energía saliendo a borbotones explotando en miles o millones de pequeñas hormigas, vibrando, chocando entre si y saliendo al exterior, bailando o interactuando con otro millón de hormigas de otro ser. Espontaneas, se encuentran las ideas y las emociones, los sentires y también se evitan o se

 

alejan de otro ser, en que su frecuencia no armonice con la nuestra. Porque cuando hay flores, hay colores y hay insectos voladores o zumbadores  y hay sonido o música de sus alas. Y así se va armonizando todo.

Que melodía brotara del ser humano que se reúne con otros para compartir o sincronizar en un encuentro o abrazo afectivo y colectivo. “La palabra” es la nota y su combinación nos dará la armonía.

Como construir ese discurso integrador o ese llamado.

Como rescatar las campanas o los gong. Esos instrumentos usados en la liturgia religiosa para  el llamado de los fieles, y a cuyos intereses mezquinos y manipuladores fueron dando un mal uso en provecho de unos pocos.

Un paralelismo se podría hacer de los canales televisivos y a cuyos dueños hoy representan y responden, sus campanadas informativas de miedo y control, dominación psicológica, desinformación y confusión, son el juego perverso de los tiempos que nos alcanzan.

El tiempo no es ni más ni menos que “movimiento”, no solo de la naturaleza animada, sino de lo que ocurre a nivel de los átomos y también dentro de los mismos, pero lo que hace que podamos rehacer el camino todos

 

los días es la “memoria”, o las impresiones fotográficas, auditivas y sensoriales de la mente. El movimiento electroquímico entre las neuronas hace posible el pensamiento y nuestra conducta, o sea la manifestación corporal del mismo.

Nuestra mente le marca el camino al cuerpo y el cuerpo le transmite información a la mente. Esa simbiosis conforma el espíritu o energía que anima o alma.

El alma no tiene edad, no sufre el paso del tiempo, cosa que si sucede con el cuerpo y la mente. Ellos si nos marcan el paso del tiempo o el proceso del mismo en nosotros. Tienen un reloj biológico que sincroniza con el reloj de la naturaleza. En cambio el alma o espíritu no transita el tiempo sino que fluye en el y se ubica como quiera su vibración. Y es por ello que vemos en un niño y en un anciano sintonía o armonía en sus existencias. Guardan un asombroso equilibrio en sus almas.

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