miércoles, 2 de enero de 2013

EL ROBO


Soy un escapista, un duende, un simulacro. Nada de esto es rigurosamente cierto, ni siquiera parcialmente. Sólo las sombras, lo casi todo, lo intangible. El infinito espacio entre palabras, los millones de malabares entregados al olvido. Si apenas fuera apreciable la memoria… Pero nada de esto es cierto, ni siquiera parcialmente. Si lo fuera, debería aceptar que estoy en lo cierto. Y eso es imposible. No hay certeza alguna que pueda controlar una palabra. Estrellas, estrellas diminutas, esparcidas en un vuelo incinerado por el tiempo. Me gustaría aceptar que estoy aquí, imitando mis formas. Pero no podría hacerlo. No soy dueño siquiera de este engaño. Hay demasiados responsables de este infierno. Nada de esto es cierto, ni siquiera parcialmente. Entonces beberemos pesadillas.

-         Philip! Podría sostenerme en este enredo! Clama la reina, mientras eriza su piel con un estreno. Philip! Es tan bello este parque, esta luna, ese plebeyo. Repite la reina, esperando que ese eco construya su memoria.

Soy un escapista, un duende, un simulacro.

No tengo el honor de ácidos livianos, que aligeren esta carga de certezas. Esta verdad evaporada sobre una montaña de cenizas.

Aplaudamos a la reina: ella a dicho “vivamos sin miedo”! mientras sus labios feroces, besaban la reja con espanto.

Y yo intento, juro que trato de explicarlo todo. Pero nada de esto es cierto, ni siquiera parcialmente. 

Niños aleteando llamaradas, abuelas vestidas sin tropiezos, minúsculos  hombrecitos sacudiéndose en su puño, escenas que quisieron ser heroicas, atrapadas en la sombra de una mordaza eterna.

No soy más que un escapista un duende, un simulacro, intentando entregarme a los compases, repitiéndome, sin cesar, el ritmo de la cuerda en cada salto. Pero es imposible. No hay forma de evitar ese tropiezo, los escasos segundos de agonía, la confianza fugaz de algún triunfo. Siempre la cuerda, los gatillos, los abrazos. Nunca el silencio.

Nada de esto es rigurosamente cierto, ni siquiera parcialmente.

Cuál es la escena final de este diseño? Un grito? Un eructo? Una estampida?

Y si fuera que al final no hay un abrazo? Si tuviéramos que dejarlo todo? Si no valieran la pena los aullidos?

Me voy, me voy a ir. Es preciso una marca, una esquina, un cierto suceso que nos haga nuevos. Por qué pedir permiso? Para que negarlo. Adoro esa textura agridulce del retiro.

Me voy. Quién va a extrañarme. Soy apenas un escapista, un duende, un simulacro, que pretende descubrirlo todo. Y supongo que es demasiado tarde para construir nuevas palabras. Y además para que hacerlo. Nada de esto es cierto, ni siquiera parcialmente.

Respira

Mejor será seguir las luces, el camino veraz de los que creen, la sapiencia perenne de los justos.

Y si fuera apenas un capricho? Si los rostros no auguran primavera? Si la paciencia tuviera otros efectos?

Es preciso imitar! dijo la reina, con la voz herida del insomnio. No hay un camino! No hay un camino. Hay un mar de voces al ocaso, hay un millón de voces, al poniente. Aligera la carga que un demonio, vendrá por fin a llevarnos al naciente.

Menos mal me digo, y me respondo, que nada de esto es cierto.

Ni siquiera los días que no han sido, los oscuros presagios del encuentro.

Respira y se para

Pero entonces, quién viene? Y si no fuera nadie?

Va hacia el público

Y si esto fuera en verdad un simulacro. A quién llamarías, a quién le dirías te quiero, a quién dirías te perdono, a quién, sin siquiera sentir los pies, los olores, los lamentos. Cómo mirar a los ojos? Cuándo fue la última vez? Cuándo fue que descubriste que era tarde? Cuándo fue que tardaste en darte cuenta cuándo?

Pasa entre la gente

Pero qué calle es ésta? No, no hay nada de que preocuparse. Nada de esto es cierto, ni siquiera parcialmente.

Mira a los ojos a alguien

Soy un escapista, un duende, un simulacro.

Grita, mirando hacia arriba

(explica) Estaba aquí … no lo se …. No lo se

No (explicando hacia la gente), no se preocupen, aún no es tiempo de los justos. Para eso falta tiempo. Faltan las culpas, las lágrimas, los besos, las culpas, las lágrimas, los besos, faltan las culpas….

(vuelve al escenario)

Aquí, si, creo que aquí (va mostrando cada espacio) Aquí hubo un sol,  un aljibe, una abuela, un cuaderno (duda) aquí estaba el aljibe, el sol, la bicicleta, si, la bicicleta estaba colgada aquí, junto a la parra. Más allá las caricias (se acerca, se recuesta) Si, acá estaban las caricias (llora, en posición fetal). (se para de repente, se seca las lágrimas). Pero no, no se preocupen, nada de esto es cierto, ni siquiera parcialmente.

Ayer acá, estuvieron, le vaciaron todo, pobrecita. Y claro, nadie vio nada, nadie escuchó nada. La nieta, me dijeron, escuchó todo. Pero estaba haciendo…. en fin … lo de siempre. (se da vuelta de repente) ¡Les dije que se callen! (volviendo al público) Y bueno, la chica está perdida. Nooo, no sabe lo que hacer. Si hasta hace poco … (se acerca y susurra) le robaba pastillas a la madre. Pero esto no es de ahora, eh. De niña ya se veía que tenía el diablo en el cuerpo (vuelve corriendo al lugar donde lloró, se pone en esa posición y vuelve a llorar. Se levanta rápidamente y vuelve dónde estaba. Se ríe)

Rejas y un perro, eso es lo que hay que tener! Y policías! Sino, parece que te tomaran el pelo

(se calla, escucha unos segundos) Ese es el tren, lo se porque el piso vibra. Se siente, si (apoya el oído en el suelo y aumenta el volumen de los latidos. Se sienta, baja el volumen de los latidos)

Me voy, debo irme. Soy un escapista, un duende, un simulacro. Nada de esto es rigurosamente cierto, ni siquiera parcialmente. Si lo fuera, alguno de ustedes, lo sabría.

Bachicha

 

 

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