martes, 8 de octubre de 2013

Llueve afuera, llueve adentro


No pasaba nada en el plano acontecer de aquellos días.

En la capa más fina y exterior de la apariencia.

El hombre transcurriendo hábitos y rutinas. Suceso a suceso, aconteciendo.

Ni un solo renglón en los titulares.

Ignorando porfiadamente aquel fermento.

Solo nubes grises y oscuras, cargadas de una multitud de pequeñas gotitas.

Solo el resplandor en racimos de electrones, descargando en chorros el intenso contenido.

Las bocas secas de la tierra, bebiendo su alimento.

Las risas nuevas de estos tiempos, buscándose, mirándose, floreciendo entre las grietas y cicatrices del suelo áspero.

No necesitamos de sus oscuros presagios, ni de sus hipnóticos pronósticos del tiempo.

Dejemos que el sonido suave de los instrumentos, armonice el eco, la voz y el canto.

 
Tincho.-

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