Hoy el
análisis o investigación que tratamos de hacer sobre distintos conceptos va a
estar complementado de algunas imágenes metafóricas y poéticas.
-En el
momento en que trataba de empezar a investigar sobre el tiempo y pensar en él,
comienza una explosión de hormigueros, un big bang de hormigas voladoras
saliendo con el batir de sus alas buscando altura y en un vuelo nupcial
intentar llegar a la energía complementaria o también llamada femenina, para
fecundar y dar continuidad a los ciclos de la vida. Pareciera como si toda la
naturaleza sincronizara para hacer posible este espectáculo. Y por que razón o
lógica nosotros no íbamos a estar al igual que ella (la naturaleza) atravesados
por su tiempo, su reloj madre o reloj terráqueo. Nuestra energía saliendo a
borbotones explotando en miles o millones de pequeñas hormigas, vibrando,
chocando entre si y saliendo al exterior, bailando o interactuando con otro
millón de hormigas de otro ser. Espontaneas, se encuentran las ideas y las
emociones, los sentires y también se evitan o se
alejan de
otro ser, en que su frecuencia no armonice con la nuestra. Porque cuando hay
flores, hay colores y hay insectos voladores o zumbadores y hay sonido o música de sus alas. Y así se
va armonizando todo.
Que
melodía brotara del ser humano que se reúne con otros para compartir o
sincronizar en un encuentro o abrazo afectivo y colectivo. “La palabra” es la
nota y su combinación nos dará la armonía.
Como
construir ese discurso integrador o ese llamado.
Como
rescatar las campanas o los gong. Esos instrumentos usados en la liturgia
religiosa para el llamado de los fieles,
y a cuyos intereses mezquinos y manipuladores fueron dando un mal uso en
provecho de unos pocos.
Un
paralelismo se podría hacer de los canales televisivos y a cuyos dueños hoy
representan y responden, sus campanadas informativas de miedo y control,
dominación psicológica, desinformación y confusión, son el juego perverso de
los tiempos que nos alcanzan.
El tiempo
no es ni más ni menos que “movimiento”, no solo de la naturaleza animada, sino
de lo que ocurre a nivel de los átomos y también dentro de los mismos, pero lo
que hace que podamos rehacer el camino todos
los días
es la “memoria”, o las impresiones fotográficas, auditivas y sensoriales de la
mente. El movimiento electroquímico entre las neuronas hace posible el
pensamiento y nuestra conducta, o sea la manifestación corporal del mismo.
Nuestra
mente le marca el camino al cuerpo y el cuerpo le transmite información a la
mente. Esa simbiosis conforma el espíritu o energía que anima o alma.
El alma
no tiene edad, no sufre el paso del tiempo, cosa que si sucede con el cuerpo y
la mente. Ellos si nos marcan el paso del tiempo o el proceso del mismo en
nosotros. Tienen un reloj biológico que sincroniza con el reloj de la
naturaleza. En cambio el alma o espíritu no transita el tiempo sino que fluye
en el y se ubica como quiera su vibración. Y es por ello que vemos en un niño y
en un anciano sintonía o armonía en sus existencias. Guardan un asombroso
equilibrio en sus almas.
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