martes, 6 de noviembre de 2012

Pensando con Eliseo Reclus


La “libertad”, pese a ser un concepto abstracto, intangible e imaginario, es la esencia del ser humano. Esa libertad no se da en forma espontánea, necesita de evolución y revolución.

Evolución para conocernos y entendernos; y ello requiere de una búsqueda que quizás no tenga un final, porque somos seres evolutivos por naturaleza.  La otra realidad la que sucede junto con los otros, también está impregnada de una dinámica. Se nos escapa tanto como nos acercamos a ella. Nuestro pensamiento o intelecto es la herramienta con la cual trabajar para establecer algún marco en donde poner nuestra atención.

Eliseo Reclus tanto como hombre de ciencia abocado a la geografía y ocupado también por temáticas sociales humanas. Encontró que si hay algo que es común a unas y otras es precisamente la evolución de todo lo existente y necesariamente este proceso nos lleva a revoluciones parciales, que nos ponen en la antesala de otro proceso evolutivo, y así se repetiría. Pero, tanto puede haber  en esa evolución un progreso, como un retroceso.

Aquí en esta primera parte yo remarqué esto de (sentir el deseo sin tener pensamiento, y tener imaginación pero careciendo de voluntad), esto seria la manifestación incompleta de una persona.

Y esa situación seria un elemento de disolución, tanto dentro de los conservadores como dentro de los revolucionarios. Porque ella misma estaría tironeada hacia un lado y hacia el otro.

O sea, lo que nos propone Reclus, es que tengamos además del deseo, un pensamiento que seria como la ruta hacia ese deseo. Y a su vez la voluntad como fuerza, empuje o motor. Para darle movimiento a ese, yo le llamaría “proyecto”. A esa tríada (deseo-pensamiento-voluntad).

Nos dice también que “la evolución intelectual que emancipa los espíritus, trae como consecuencia de hecho, una cierta emancipación de los individuos en sus relaciones con los demás. O sea, nos pone en una relación de iguales con los otros, para poder pensar y expresar nuestra forma particular en esa construcción colectiva de la comunicación.

También nos advierte de que toda transformación lleva implícita una resistencia, por la inercia del ambiente. Y por lo tanto requiere de una fuerza mayor para contraponerla. O sea requiere de ir aunando voluntades para llegar a un momento en donde esa transformación seria impuesta.

Yo veo esto en cierta forma en la tecnología. Como se supera en forma constante a una velocidad asombrosa. Y se impone pese a las resistencias que pueda encontrar. Porque está en sintonía con ese mismo proceso evolutivo.

Y acá lo podemos ver tanto dentro del capitalismo como dentro de los distintos proyectos socialistas o comunistas. Todos van por el desarrollo tecnológico. Y cada tanto se produce alguna de esas llamadas revoluciones tecnológicas.

O sea, la ciencia y la técnica han sido las grandes triunfadoras de este siglo pasado. Y se ha llevado a cabo tanto en forma constructiva como regresiva.

El poder destructivo del hombre ha crecido en la misma escala que su poder constructivo. Y las consecuencias las estamos viendo por todos lados en el planeta.

Los poderes en pugna por los recursos planetarios están dándose batalla en este momento. Ya estamos asistiendo según algunos, prácticamente a una guerra a escala mundial. Se podría decir encubierta.

Esta nación que reclamó para sí desde sus comienzos libertad de autonomía. Y que la obtuvo debido a la magnitud de las fuerzas en disputa, llámese Provincias Unidas o Estados Federativos del Brasil. Nos colocó como nación en el medio de dos colosos, que no dudaron en juntarse a la hora de destruir en forma vergonzosa a una muy próspera “Nación Guaranítica” producto del trabajo por siglos de los misioneros jesuitas.

Hoy, salvando las distancias y los tiempos hemos asistido a otra no menos parecida actitud de estas mismas naciones que se conjugan para dejar fuera a la hermana República del Paraguay por el solo hecho de establecer sus propias reglas y que quizás para nosotros no nos gusten. Pero acaso… ¿no reclamamos iguales derechos para las naciones Árabes, presionadas e intervenidas desde fuera en aras de cambios “democráticos” y a su vez adherimos a estas otras conjuras por considerarlas no democráticas?

Y como dijera nuestro compañero Abayubá… “del dicho al hecho, un buen trecho”

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