jueves, 4 de octubre de 2012

La duda y los hábitos


Como hacer para que este concepto llamado “la duda” podamos bajarlo a tierra y llevarlo al campo concreto de lo cotidiano.

O sea, no es materia de este espacio, ni hablar de la duda cartesiana ni tampoco de la duda existencial o filosófica. Sino de la duda a secas, del diario vivir, del día a día.

La duda es el único camino de romper con los hábitos y por el solo hecho de cambiar un hábito, estamos creando una nueva posibilidad. Dejamos que nuestro campo perceptivo frencuencie en nuestra sintonía y también en otras sintonías.

¿Todos los hábitos son una forma de discapacidad? No. Son necesarios una gran parte de ellos para funcionar en forma sincrónica con los otros. Pero también hay otras formas sincrónicas de funcionar en los que es necesario apagar la llave del hábito. Por ejemplo, lo decíamos en la anterior audición. Toda forma creativa, requiere de esta capacidad. Sin ella me arriesgo a decir que no hay creatividad. Lo que hay es ejercicio, entrenamiento, eficiencia, eficacia pero falta el acto creativo en su más hondo sentido. Y que esta dado por la frescura y la espontaneidad. Algo para lo que no se nos prepara, sino que por el contrario se lo combate.

“Frescura y espontaneidad” suena como a marca de champo, a fragancia de desodorante, quizás a algún nuevo eslogan de gaseosa. Si, puede haber mucho de ello. Pero acaso no lo hay también en expresiones como “lucha de clases”, “revolución”… y despierten la sonrisa irónica de personas que no ven en ello más que la herrumbre de una vieja armadura de algún largometraje de cine con largas barbas y bigotes gruesos y duros.

Ya que los uruguayos somos seres nostalgiosos, y hasta le hemos puesto día para disfrutar del mismo.

Me imagino que el idioma como instrumento o sea la palabra así también como el habito se va cargando de lugares comunes, de ejercicios, de entrenamientos, de eficiencia y eficacia o sea la palabra va perdiendo la fuerza del significado y se va quedando con el rito y el símbolo, empieza de apoco a apagarse a dejar de encender con su nombre y su presencia, se vuelve confusa, ambigua, traicionera, irreconocible. Para terminar perdida en el mejor de los casos en la nomenclatura de alguna calle más o menos conocida.

“La duda” es esto, es disfrutar del viaje, a veces dolorosa y solitaria, y otras alegre y compartida pero siempre acompañada, creativa, con ideas, a veces con pasión,

buscando información, generando pensamiento, moviéndonos pero por sobretodo “comunicándonos”.

Ir mas al fondo seria ¿Qué hace que yo me pregunte o dude? Y para mi seria “mi tiempo”. Cuando yo puedo sacarle tiempo a la agenda de las tareas y hábitos, y dejar algún pedacito para fluir con el pensamiento, con la música, con el juego y el disfrute, con el silencio. Aquí comienza la duda creativa, o sea el antes llamado ocio creativo.

La duda y el ritmo

La duda es humana, la naturaleza no duda, actúa en forma constante. Pero el hombre mira, piensa y proyecta su pensamiento, su idea y así se comunica, interactúa.

Quizás el hombre de campo habituado a leer la naturaleza en forma diaria, en un ritmo diferente, aprenda de forma directa su lenguaje, sus pausas, sus tiempos. Se va cargando con ese conocimiento quieto, austero y se le va pegando a sus gestos, a su mirada, a su expresividad.

Pero por estos pagos también tenemos al hombre de la pesca, con su chalana y sus redes y todo ese gran mar; tenga que aprender de vientos, de mareas, de corrientes, donde cada día es una incógnita de aventura y esperanza.

 De deseo y necesidad. La pesca artesanal pese a estar muy diezmada por la otra pesca que arrastra y recoge todo, chico y grande.

Esta otra es más respetuosa y también mas sacrificada, lleva con ello, un modo de vida, una forma de ser. Y es que junto al arte o al oficio y sobre todo en aquellos que lo traen desde su niñez, se va creando un conocimiento y un reconocimiento de su entorno, y esto es lo que se entiende como el ritmo, la música o folklore de un espacio o colectivo humano.

Y acá en pocos kilómetros podemos ver como cambia la geografía del lugar y también la geografía humana. Tenemos un arroyo que divide ambas márgenes en forma muy distinta. Dos rutas que hacen lo propio y marcan 3 sectores geográficos.

Una playa, que nos reúne en época estival.

Un monte con el cual recorrer y conversar. Pero un solo aire para todos. Y es por donde intentamos transitar desde este espacio radial comunitario.

Este “ritmo” que trajimos para tejer “la duda” con el tiempo de un lugar, con su color y movimiento. Queremos decir que muchas veces tiene sus propios tiempos, y por más que uno

fuerce o intente torcerlos o apurarlos ellos buscan sus canales y sus llamados internos. Porque lo que todo cambio busca es la convocatoria de estos tiempos e ir caminando hacia un tiempo mayor que nos haga sentir parte y arte.

-Para la próxima vamos a ver como sincronizar sin hábitos, como empezar a comunicarnos haciendo uso de otras formas de sintonía. Esto supongo se va a atar con el tema del tiempo, nuestro tiempo, mi tiempo y el no tiempo.

 

 

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