sábado, 17 de noviembre de 2012

EGOISMO – REFLEXION

El término egoísmo hace referencia al amor excesivo e inmoderado que una persona siente sobre si misma y que le hace atender desmedidamente su propio interés. Rige sus actos de acuerdo a su absoluta conveniencia.
Sólo cuando desaparece el  ego y surge la conciencia podemos pensar en el corazón.
La persona egoísta esta castrado en si misma y vive en un mundo cerrado.
El egoísmo es diferente al amor propio, que es  necesario y saludable, porque el egoísta no siente amor hacia su persona sino desprecio y quiere todo para él porque se siente miserable y vacío.
La diferencia entre el amor propio y el egoísmo es que mientras el primero es el sentimiento de respeto por uno mismo, que no puede ceder su propio espacio, el segundo es la pretensión de utilizar a los otros para su propio beneficio, manipulándolos como objetos.
Buda decía que si la gente no se odiaría tanto a si misma, habría menos sufrimiento en el mundo, porque el odio hacia “si mismo” se proyecta con agresividad y violencia.
El ser humano egoísta está solo y aislado, por eso trata de llenar su vida con objetos. Su personalidad puede ser depresiva con rasgos obsesivos.
El egoísta se va quedando solo por elección, porque es incapaz de compartir nada.
El egoísta según FREUD, o avaro, tiene un trauma en la etapa sádico-anal.
La fijación en esa etapa produce un modo de relación sadomasoquista y un apego desmedido por el dinero (símbolo de las heces) del cual no quiere desprenderse, por placer, recreando el mismo placer infantil que le producía la contención de las heces.
El egoísta persigue sus metas personales menospreciando la comunidad de la que forma parte.
El egoísta parte del principio de que sus opiniones e intereses son mas importantes que los del resto de los mortales. No  se siente  culpable por ello, sino que considera que eso es lo que debe hacerse y en definitiva, lo que todos deberían hacer.

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