“Solo se capta lo nuevo cuando su fuerza
comienza a consolidarse. Por ello, es preciso prestar atención, adquirir
una larga preparación, lograr el silencio necesario para acallar
el ruido de las cosas, y de ese modo asistir a la emergencia de lo singular”.
Annabel
Lee Teles
Esta
batalla por los cambios que se está librando afuera es la misma que también
encontramos dentro de nosotros mismos. Nosotros pujamos por un cambio fuera,
para que el mismo nos arrastre también a nosotros. Y aquellos cambios que hagamos,
tendrán un correlativo en el afuera.
A
veces pasa, que cuando uno en su lucha, en su pensamiento, en su vehemencia,
desconociendo quizás las artes de este oficio. Y no esté preparándose para
ello. Abra un abanico mayor de frentes, al de sus propias fuerzas y las fuerzas
del afuera nos conducen por otra corriente advirtiendo que nuestros cuerpos,
aún no estaban preparados para seguir unidos con los pensamientos.
Conocerse,
sería experimentarse en estos aspectos del ser. Estos despliegues y repliegues
del ser. Esta experiencia de afectar y ser afectado. Implica que también
nuestros cuerpos acompañen y sientan dentro el conflicto. Que puedan actuar
como “un todo”.
-Conocer
nuestras fortalezas y debilidades. Tener estrategias. Establecer lazos de colaboración
y de apoyo. Saber también cuando replegarse y como.
Identificar
el adversario, pero también nuestros compañeros. E ir leyendo los distintos
momentos que se van a ir planteando.
La
pelea no es ni corta ni larga. No hay un objetivo final palpable. Sino el mero
proceso del cambio, “la transitoriedad”
A
mí me gustaría recalcar esto que Annabel expresa para entender que esta
experiencia llamada humana, no está tan separada del “todo”. Porque somos “un
todo” viviendo una experiencia “singular en relación”; no entes individuables
sino un todo relacional a través de una singularidad.
El
todo y la parte en un flujo y reflujo relacional.
Después,
lo otro también a subrayar fue “la potencia”, “nuestro potencial” y como cuando
ella no se desarrolla, no se expresa, sino por el contrario es limitada, ello
repercute en nuestra fuerza, en nuestro ser. O sea que el ser se repliega sobre
sí mismo.
El
ser desbordado y trasponiendo las fronteras de las identidades. El ser expresivo,
creativo, autónomo. Así, es como veo “la potencia”.
Estas
identidades no son para que sintamos el límite del ser, sino todo lo contrario,
sean el marco desde donde abarcar nuevos horizontes casi expedicionarios
apoyados en estas potencias que pujan por salir de nosotros mismos.
Entonces
me tomé el trabajo de apuntar algunas expresiones para entender como la lógica
o la ideología dominante o desde el sistema, o de los grupos económicos que
tejen sus estrategias van marcando no solo la manera en como discutimos, sino
también los contenidos de las mismas. Junto con el lenguaje también nos
incorporan una identidad de dominio.
Y
puse algún ejemplo:
-Grupo
de” consumidores” de tal cosa.
Grupo
organizado de personas preocupadas u ocupadas en defender y concientizar que
cosas estamos por ejemplo comiendo.
-Recursos
naturales o recursos humanos.
Como
si yo pudiera echar mano de las personas o de los distintos equilibrios
geográficos-biológicos y sacar provecho de ello sin importar después lo que
suceda o peor aún sacarme la responsabilidad de encima cuando deje de ser un
recurso para transformarse en un desecho o descarte.
-Banco
de semillas
No
será un reservorio para su preservación. Una manera de defender o salvaguardar
las distintas especies llámese criollas o nativas de esta imposición genética
que se quiere hacer como forma productiva. Y su posterior patente para
asegurarse el lucro y el uso de los alimentos. Estaremos tan lejos los seres humanos de
reproducir estas mismas lógicas genéticas a la hora de llevar a cabo nuestras
conductas biológicas.
Estamos
deseosos de que vallan surgiendo muchos grupos organizados de personas ocupadas
en defender y preservar no solo el consumo, en querer defender y preservar el
alimento sano, el agua sana, la salud sana, el pensamiento sano, los medios de
difusión cultural, llámese televisión, radio, internet o diarios (sanos). O sea
las relaciones humanas sanas.
No
solo a través de los números que van corroborando ese tránsito o cambio
cultural en las formas productivas, sino que lo estamos viendo en los
desequilibrios humanos, en las relaciones y en las respuestas violentas o
estallidos que encuentra el ser para poder manifestarse, expresarse y obtener
aquellas cosas que el mismo sistema nos propone o nos “induce
como deseo”.
No
podemos seguir buscando “referentes” para ser conducidos. Tenemos que encontrar
referentes pero para asumir mi participación. Mi espacio en la lucha. Que ayude
a entender lo que nos pasa, y sea el impulso que le dé movimiento a “mi propia
potencia”.
Tincho.