jueves, 18 de abril de 2013

Extrayendo algunas impresiones sobre esta “Quinta fiesta nacional de la semilla criolla y la agricultura familiar” (en Valle Edén)


¿Qué es un encuentro?

¿Un encuentro es para todos?

¿Cuándo nos sentimos parte de un encuentro?

¿Qué busco en un encuentro?

¿La experiencia, qué nos dice?

¿Dice lo que es, o tiene sus propios caminos de búsqueda?

 

Para responder a estas preguntas tengo que volver sobre dos temas ya tratados anteriormente, “la información” y “la sincronicidad”.

En todo encuentro se da una coincidencia espacio-temporal. Algunos llegan de la mano de un propósito pre-establecido, ya sea individual o colectivo.

-Quienes arman y organizan tienen sus propios objetivos.

-Quienes confluyen a los mismos accionados por sus propias expectativas, buscan encontrar un lugar desde donde expresarse.

-Quienes llegan hasta ahí movidos por fuerzas exteriores a sí mismos pero abiertos a la experiencia, posiblemente solo vivan el espíritu de ese encuentro.

Haciendo un poco de recuerdo, vimos que toda información es una “forma” en relación y movida hacia un propósito. No hay información descolgada o aislada. Toda información siempre se da en una relación de datos o conceptos relacionados entre sí y ordenados con un fin. Llámese manifiesto o inducido. Por ahora quédense con ese concepto.

Y lo otro que decíamos referente a la sincronicidad, es un estado o puesta a punto de aquellos impulsos que hacen que salgamos de nuestros modos o formas establecidas de actuar. Para manifestar casi de forma espontánea nuestros sentires.

Estas vibraciones sutiles que nos están alcanzando, hacen que muevan nuestros centros hacia formas auto-organizativas.

Ahora, volviendo al encuentro y a su heterogeneidad. Vi varios pasados desplegados, expresándose, en un presente que comienza a moverse de forma clara, respetuosa pero dura, y que va despertando aunque lenta, para lo rápido que avanza el sistema sobre nosotros.

Solo un enemigo poderoso como el que ya está instalado puede hacer que confluya toda esa heterogeneidad y que va a costar transformar en propuestas amplias, ese cúmulo de visiones, expresiones e intereses tan fragmentado.

Puede que para la lucha se logre, pero para la construcción, es bastante más complejo.

Tincho.

domingo, 14 de abril de 2013

“El sincretismo del consumo”


DESEO – REALIZACION – FELICIDAD

Esta imagen simbólica asociativa nos conduce por un escabroso acantilado.

En las distintas representaciones culturales del deseo y aun en aquellas que encuentran en la ausencia del mismo un fin como posibilidad liberadora, no nos han dejado otra recompensa que la ausencia de sufrimiento. El desenganche del encadenamiento karmático, y en esto se asemeja al cristianismo con su resurrección como contrapartida a este mundo de sacrificio.

La modernidad nos uniformizó con sus mecanismos de producción y el adoctrinamiento de los medios. Llevado a cabo por los distintos parlantes amplificadores del ilusorio deseo de confort y sus estándares de vida. Nos empujaron a través de una mecánica de consumo hacia un paraíso, para un manojo de impulsos despiertos en nuestros instintos más primarios.

Las puertas cerradas con llave durante siglos de aprendido auto control se abrieron de par en par, marcando el cambio de los tiempos.

Hoy el control ya no nos asiste, el freno se ha instalado fuera de nosotros, al ojo de “vigilar y castigar” de Foucault ha dado paso a un “otro” que cada vez más ejerce un control sobre todos los ámbitos de la vida.

El círculo se ha ido estrechando cada vez más. Invisibilizando a grandes porciones de la población mundial que sufren los embates de empresas globalizadas que no tienen miramientos cuando apetecen de sus “recursos naturales” (como le dicen ahora), y de lo que se trata es de lo que sostiene la vida misma de grupos enteros de población, y que para el sistema ya no es un recurso sino un desecho.

Pasamos de una “libertad vigilada”, a una “libertad controlada” y el impulso de la libertad se ha canalizado hacia un consumo que lo haga sentir dueño de si, y cuando hablo de consumo, también incluyo el consumo de ideas, de imágenes verbales.

Se fragmentó la sociedad, se fragmentó la religión, se fragmentó el conocimiento. Pero a su vez se globalizó el control y la producción, como también el alcance aglutinador de la tecnología.

Tincho.